Las principales buenas prácticas son:
En resumen
Para maximizar la seguridad de los peatones conviene separar personas y máquinas, implantar sistemas de alerta de proximidad (PWS) robustos, valorar la incorporación de cámaras con IA y alarmas, habilitar pasillos y zonas peatonales bien delimitados, fomentar la comunicación visual o el uso de señalistas y aprovechar los datos del PWS para mejorar los comportamientos y optimizar la organización de la obra.
Existen distintos sistemas que ayudan a reducir las colisiones entre personas y vehículos en obra. El enfoque más eficaz es combinarlos por capas: cámaras con IA junto con alerta de proximidad basada en tags y localización. Así se compensan las limitaciones de cada tecnología y se consigue una prevención de colisiones más fiable en toda la obra.
Estos son los principales tipos de sistema:
Sistemas de cámaras con IA
Sistemas de alerta de proximidad (PWS) basados en tags
Sensores ultrasónicos y de radar
GPS y RTLS (sistemas de localización en tiempo real)
Sistemas basados en LIDAR
Plataformas de seguridad integradas
Un sistema de alerta de proximidad crea una zona de detección alrededor de cada vehículo de la obra. Todos los trabajadores a pie llevan un tag personal que activa una alarma si entran en la zona de detección de un vehículo.
Los sistemas de alerta de proximidad son muy eficaces para reducir los accidentes en obra, porque avisan de forma activa tanto a los peatones como a los operadores de los vehículos. Así se crea una cultura de responsabilidad compartida en materia de seguridad, mientras que muchas prácticas tradicionales dejan casi todo el peso en el operador.
Con un sistema de alerta de proximidad que aporta datos, como SensorZone, los jefes de obra y los técnicos de prevención pueden ver rápidamente cómo interactúan peatones y vehículos a lo largo del tiempo. Los mapas de calor ayudan a detectar los puntos de conflicto y las zonas más peligrosas de la obra, para poder tomar medidas preventivas (como cambiar la distribución de la obra).
La causa más habitual de los accidentes entre vehículos y personas en obra es el atropello de trabajadores a pie por vehículos en movimiento. Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. (BLS), en 2022 más de 170 personas murieron atropelladas por un vehículo en obras de construcción.
Por desgracia, los atropellos y golpes con vehículos son frecuentes en muchas obras por diversos motivos, como la escasa visibilidad del conductor alrededor del vehículo o los ángulos muertos que crean los objetos de la obra. Una mala planificación de la obra, unos EPI insuficientes y la falta de atención al entorno por parte de los trabajadores a pie también influyen de forma decisiva.
Otro estudio del NIOSH de 2020 recoge más de 14.000 accidentes no mortales por golpes o atropellos en el sector de la construcción de EE. UU., que costaron a las empresas más de 1.400 millones de dólares en indemnizaciones.
La buena noticia es que los sistemas de alerta de proximidad, como SensorZone, pueden ayudar a atajar estas causas y a reducir notablemente el riesgo de atropello.
Entre las distintas opciones, la medida más eficaz para reducir el riesgo de colisión entre trabajadores y vehículos es implantar un sistema de alerta de proximidad en la obra.
Un sistema de alerta de proximidad es una herramienta excelente para atajar algunas de las principales causas de colisión en obra, como los ángulos muertos, los entornos de trabajo con mucha actividad o la excesiva dependencia de que el operador esté siempre alerta y pendiente de su entorno.
Un sistema de alerta de proximidad basado en tags reparte la responsabilidad de la seguridad y avisa de forma activa a operadores y trabajadores a pie cuando hay peligro cerca, lo que ayuda a prevenir los incidentes antes de que se produzcan.
Desde que el sistema de detección de proximidad de SensorZone empezó a instalarse en Estados Unidos en 2021, no se ha registrado ningún accidente entre trabajadores y máquinas en las obras equipadas con él.